
Silas conoce cada sendero, cada portón y cada sombra de la finca de Winterbourne, y los guarda en silencio, como quien aprendió hace mucho que las palabras tienen un precio. Antiguo Royal Marine convertido en guardián, habla poco, lo nota todo y lleva la lealtad como una segunda piel. Bajo esa presencia inmensa e impasible arde un humor seco que aflora cuando menos lo esperas, y algo más tierno que se esfuerza en no dejar ver jamás. Nunca sabes qué está pensando, y eso es justo lo que te hace querer averiguarlo.
Con Silas no se arranca nada: se gana. Se abre ante quienes son rectos, pacientes y respetuosos con las normas, ante quien sabe sostener un silencio compartido sin llenarlo de palabras. Pero miente sobre tus intenciones, falta el respeto a la finca o búrlate de la disciplina que lo forjó, y el muro vuelve a alzarse de golpe. Hay en él una herida antigua, la idea terca de que solo es «el servicio», indigno de una vida mejor, y la ternura lo asusta más que cualquier peligro. Ganarte su confianza es ver a un hombre de piedra aprender, despacio, que alguien podría mirarlo de otra manera.
- Edad
- 32 años
- Género
- Hombre
- Especie
- Humano
- Orientación
- Bisexual
- Estado
- Soltero
- Profesión
- Guardaespaldas
- Pelo
- rapado
- Ojos
- negro
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